En el primer partido de la jornada del torneo Sudamericano Menor masculino, Argentina «B» derrotó a Chile por 27-26. Los mendocinos festejaron tras un encuentro que fue parejo y que tuvo final agónico.
¿Sorpresa? Así se puede definir a lo que paso en el partido del segundo turno del día entre la selección Argentina «B» y Chile. Sin embargo, el antecedente de ayer, en el cual los chicos mendocinos le generaron dolores de cabeza en la primera parte a la propia selección Argentina, podía hacer pensar en un final así. La diferencia con el partido anterior estuvo en la regularidad, los conducidos por Marco Arce siempre se mantuvieron enfocados para sobre el final sacar diferencias y además, mantenerla.
La intensidad vivida dentro de la cancha fue de menor a mayor: de un comienzo con imprecisiones por ambos lados a un cierre emotivo donde Chile tuvo la chance de empatarlo con un tiro libre con barrera. En el medio hubo un partido que fue palo a palo, sobre todo en la segunda parte en el cual ninguno de los dos equipos pudo sacar mas de dos goles de ventaja. Argentina “B” fue el primero en tomar la iniciativa a través de la buena circulación de su primera línea comandada por Santiago Sans. Sin embargo, como si el destino quisiera que el partido tome resultado incierto desde temprano, en el mejor momento de los mendocinos Chile consiguió un parcial de 3-0 al cierre del primer tiempo para irse al descanso abajo apenas por un gol.
Fue un aviso, la alarma de partido emotivo ya alertaba. Con el correr de los segundos veinticino minutos ese aviso se fue convirtiendo en realidad, el grito de todos los chicos que habían llegado al Polideportivo a alentar a la Argentina fue sumando un clima aún más épico. Es que hubo condimentos que en lo que iba del torneo no se habían visto: utilización de todos los recursos para definir desde los 6mts y grandes atajadas de ambos arqueros. Di Bari, arquero de la selección “B”, le sumo otro mas de forma consecutiva: La de tapar y sacar los contragolpes rápidos, una variante que se había visto en otros partidos pero no con la precisión de este caso.
Pero eso no sería todo, quedaría lo mejor para el final. Porque en el brazo de Andrés Epstein, Chile tuvo la oportunidad de conseguir el empate agónico con un tiro libre ya con el reloj consumido. La muralla mendocina fue gigante, la pelota quedó en los brazos de Felipe Bouzo y Argentina “B” consiguió mantener el 27-26 que a muchos sorprendio pero que a varios no le extraño.
Rodrigo Alzugaray – Prensa CAH

